- Novedades
- 0 Me gusta
- 203 vistas
1. Protección solar: el básico que no debe faltar
Uno de los errores más habituales en verano es usar protector solar solo en la playa o la piscina. Sin embargo, la piel también recibe radiación solar cuando paseamos por la ciudad, hacemos deporte al aire libre, tomamos algo en una terraza, vamos en coche o hacemos una excursión.
Por eso, el fotoprotector debería formar parte de la rutina diaria durante los meses de más exposición, especialmente en rostro, cuello, escote, brazos, manos, orejas y empeines.
También es importante reaplicarlo si hay sudor, baño, roce con la ropa o muchas horas al aire libre. En niños, pieles claras, pieles sensibles, manchas, tratamientos fotosensibilizantes o antecedentes dermatológicos, la protección debe cuidarse todavía más.
Además del protector solar, puede ser útil llevar un after sun o producto reparador para hidratar y calmar la piel después de la exposición.
2. Repelente de insectos y producto para picaduras
En verano aumentan las picaduras de mosquitos y otros insectos, especialmente en zonas húmedas, rurales, de costa o en determinados viajes internacionales.
El botiquín debería incluir un repelente adecuado a la edad y al destino. Además, es recomendable llevar un producto para aliviar el picor o la irritación en caso de picadura.
Si la reacción es intensa, aparece inflamación importante, dolor, signos de infección o síntomas generales, conviene consultar con un profesional sanitario.
3. Suero oral: útil ante calor, vómitos o diarrea
El calor, los cambios de alimentación o las molestias digestivas pueden favorecer la pérdida de líquidos y sales minerales.
Las soluciones de rehidratación oral pueden ser útiles en caso de diarrea, vómitos o riesgo de deshidratación, especialmente en niños, personas mayores o pacientes más vulnerables.
No deben confundirse con bebidas isotónicas o refrescos. Su composición está pensada para reponer agua y electrolitos en situaciones concretas.
4. Material básico para curas básicas
Para pequeñas heridas, cortes o rasguños, conviene llevar un kit sencillo con:
- Gasas estériles
- Tiritas o apósitos
- Antiséptico
- Esparadrapo
- Suero fisiológico monodosis
Ocupa poco espacio y puede resultar muy útil durante excursiones, viajes con niños, actividades al aire libre o estancias largas fuera de casa.
5. Rozaduras y ampollas
En vacaciones solemos caminar más, usar sandalias o estrenar calzado. Esto puede provocar rozaduras, ampollas o irritaciones por fricción.
Para prevenirlas, puede ser útil llevar un producto antirozaduras, una crema barrera o apósitos específicos para ampollas.
Si hay herida abierta, dolor intenso, enrojecimiento importante o signos de infección, es mejor pedir consejo farmacéutico.
6. Medicación habitual
Si tomas medicación de forma habitual, lleva cantidad suficiente para todos los días del viaje y algo de margen por si surgen retrasos o imprevistos.
Es recomendable transportarla en su envase original, con su prospecto, y revisar sus condiciones de conservación. Algunos medicamentos necesitan nevera o deben protegerse de temperaturas elevadas.
En verano, evita dejar medicamentos dentro del coche, en maleteros expuestos al sol o en bolsas que puedan alcanzar mucho calor.
7. Adapta el botiquín al viaje
No todos los viajes requieren lo mismo. Antes de preparar el botiquín, ten en cuenta:
- Duración del viaje
- Destino y clima
- Edad de las personas que viajan
- Medicación habitual
- Actividades previstas
- Acceso a farmacias o centros sanitarios
En viajes internacionales o a zonas tropicales, conviene informarse con antelación sobre vacunas, prevención de picaduras y recomendaciones sanitarias específicas.
Antes de viajar, revisa tu botiquín
Revisa fechas de caducidad, estado de los envases y condiciones de conservación. Evita llevar medicamentos que no sabes para qué sirven o cómo deben utilizarse.
En Farmacia Junco Díez podemos ayudarte a preparar un botiquín de vacaciones adaptado a tu destino, tu tipo de piel, tu medicación habitual y las necesidades de cada viajero.